El semipermanente es amado por su brillo y duración, pero pequeños descuidos pueden arruinar el resultado. Estos son los errores que más vemos y cómo solucionarlos:
1. Preparación insuficiente de la uña
- Qué pasa: se despega o se “levanta” en pocos días.
- Solución: higienizá manos y herramientas, empujá suavemente la cutícula (sin lastimar), retirá brillo de la placa con lima 180/240 (suave), eliminá polvo y deshidratá la superficie con cleanser. Aplicá primer si tu sistema lo requiere.
2. Capas demasiado gruesas
- Qué pasa: arrugas, burbujas o curado incompleto.
- Solución: capas finas y parejas, mejor 2–3 capas finas que 1 gruesa. Deslizá el pincel tomando poco producto y descargando exceso en el cuello del frasco.
3. No sellar el borde libre
- Qué pasa: descascarado prematuro.
- Solución: pasá el pincel por el borde libre en base, color y top. Ese sellado es clave para la durabilidad.
4. Curado incorrecto
- Qué pasa: superficie pegajosa o blanda.
- Solución: respetá los tiempos del fabricante y usá una lámpara confiable. Colocá los dedos centrados y planos; si son tonos oscuros o lechosos, a veces necesitan unos segundos extra.
5. Contaminación del producto
- Qué pasa: el esmalte cambia de textura o no rinde.
- Solución: evitá que polvo o pelusas entren al frasco, cerrá bien, limpiá el cuello con una toallita sin pelusa y no mezcles pinceles entre marcas si el sistema no lo permite.
Checklist rápido antes de top coat: superficie limpia, capas finas, borde sellado, tiempos respetados. Sellá con top, curá, retirá capa inhibida (si la hay) y aceite de cutículas para finalizar.
